En el proceso de creación de empresas van a ser clave dos elementos que son:
- La idea de negocio.
- Las personas que lo pondrán en marcha.
Un tercer elemento es el financiero, aunque en muchas ocasiones contrariamente a la opinión popular más extendida, no es el más importante.
A estos tres se pueden añadir otros, también importantes que suelen pasar inadvertidos y que en muchas ocasiones van a determinar el alcance del proyecto:
- Planificación del proceso. Si en nuestro proyecto de creación de empresa vamos a arriesgar unos recursos parece lógico que nos paremos a pensarlo un poco y a planificar todos los pasos que tengamos que ir dando. De esta forma intentamos minimizar el riesgo de perder dinero o dar pasos equivocados que pongan en peligro la viabilidad del negocio.
- Gestión adecuada después de la puesta en marcha. Como se verá más adelante las capacidades de las personas involucradas es fundamental en todo el proceso, y una de ellas se refieren a la capacidad de gestión empresarial. Por eso desde este primer momento es importante que si no se tienen conocimientos sobre el tema intentemos adquirirlos asistiendo a cursos, conferencias, foros…
El proceso de creación de una empresa puede desarrollarse en varias fases y ser tan largo o complejo como lo requiera el proyecto o como estemos dispuestos a trabajarlo, en cualquier caso tiene que sernos útil para valorar y/o mejorar nuestro proyecto. Un posible esquema puede ser el siguiente:
Fase de maduración. En la primera fase incluimos el surgimiento de la idea y su maduración para comprobar en una primera aproximación la posible viabilidad de la misma, detectando posibles debilidades o modificando la idea inicial. Para esto podemos recabar información y opinión de conocidos, profesionales, gente del entorno académico y empresarial, asociaciones, expertos y personas conocedoras de las materias relacionadas con nuestra idea. También se puede hacer un sondeo entre los posibles clientes.
| Se pasa de una idea o pensamiento, en muchos casos vagos y genéricos, a una idea un poco más concreta con un sentido de negocio. |
Fase de evaluación. Cuando hemos madurado la idea inicial y se piensa que realmente es una idea de negocio, es decir que puede ser origen de una empresa, podemos pasar a la siguiente fase que consistiría en hacer un estudio en profundidad para comprobar la viabilidad de la posible empresa, definir la estrategia de actuación y los pasos para la puesta en marcha. Puede ocurrir que en esta fase veamos la conveniencia de hacer modificaciones en la idea inicial para mejorar las posibilidades de éxito. También podemos llegar a la conclusión de que no sea posible sacar nuestra idea adelante y tengamos que abandonar el proyecto.
Fase de arranque. Una vez que se ha valorado la viabilidad de la empresa a crear, pasamos a dar los primeros pasos para ponerla en marcha. Será necesario comenzar con las inversiones y los trámites administrativos correspondientes.