La ciudad de Confloenta se dispone en una suave meseta elevada junto a la confluencia de los ríos Duratón y Serrano, un terreno que permitió ejecutar, desde su fundación, un plan regular de ordenación urbana apto para el desarrollo de la cabeza administrativa de este territorio del sur del Duero. El análisis de la ciudad ha permitido evaluar la presencia de un núcleo romano en el que se presentan soluciones habituales del urbanismo romano, propio de las ciudades del interior provincial hispano. Estas estructuras daban soporte a las funciones administrativas, religiosas, sociales y económicas idóneas para la función territorial que Confloenta, como caput civitatis (centro de la comunidad urbana), debía ejercer, al tiempo que se convertía en el escenario de la vida cotidiana.

Reconstrucción ideal de Confloenta en el siglo II d.C. (infografía: J. R. Casals; según Martínez Caballero 2019).
Junto a estas soluciones urbanísticas y arquitectónicas habituales del mundo romano, la ciudad también aporta algunas pautas derivadas de la herencia celtibérica de un territorio adscrito a esta etnia antes de su conquista por Roma. Las emergencias y vestigios arqueológicos dan cuenta de la efervescencia de la ciudad en la época imperial romana, así como de su inclusión en las dinámicas históricas acontecidas en el valle del Duero entre la Antigüedad y la Alta Edad Media.