Romancero General de Segovia

Romancero General de Segovia Romancero General de Segovia

El texto que se reproduce a continuación como introducción al archivo sonoro ha sido redactado por Raquel Calvo Cantero, miembro del equipo de recopilación del archivo del Romancero. A ella se le debe la ordenacion y digitalización de los audios que se reproducen.

La presente colección contiene la edición sonora de la mejor selección de los romances grabados en cintas magnéticas en el último cuarto del siglo XX en la provincia de Segovia. Esta colección atesorada por el Archivo Sonoro del Romancero (ASOR) de la Fundación Menéndez Pidal (Madrid) durante todos estos años, se encuentra también, desde el año 2019, en los fondos del Instituto de la Cultura Tradicional Segoviana Manuel González Herrero de la Diputación de Segovia.
Las versiones que aquí se pueden escuchar fueron publicadas en 1993 en el Romancero General de Segovia (Antología [1880] - 1992). De las 536 versiones seleccionadas para formar parte de esta antología, 262 procedían de grabaciones en cintas de casete realizadas entre los años 1978 - 1989 por los equipos del seminario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid, dirigidos por el profesor Diego Catalán.

El Romancero General de Segovia (Antología [1880]- 1992) contiene textos de diferente condición:

  • Textos manuscritos del Archivo Menéndez Pidal.
  • Transcripciones de los textos grabados del Archivo Sonoro del Romancero.
  • Textos impresos.
  • Textos escritos inéditos.

Los que se editan en este trabajo son los correspondientes al apartado b, y recomiendo a todo aquel interesado que se acerque a esta colección sonora que lo haga con un ejemplar del libro Romancero General de Segovia en la mano porque no es fácil identificar todo lo que dicen los informantes si no se conoce previamente el tema que están recitando o cantando. En el libro encontraran todos estos audios transcritos y será una buena guía, que también permitirá un mayor disfrute de las melodías al no suponer un esfuerzo tan grande dilucidar el contenido de los textos. Comparando el índice de esta edición sonora y el del libro impreso, localizará inmediatamente las versiones porque la clasificación y numeración de los temas es la misma. Únicamente puede cambiar entre ellos el número que hace la versión dentro de cada tema, pues no olvidemos que el libro incluye también las versiones que no tienen grabación porque se recogieron al dictado. Vamos a verlo con el primer audio como ejemplo: 

Tema 1. Muerte del Maestre Santiago, pertenece a los romances tradicionales de tema histórico. De este tema se editan siete audios numerados desde el 1. 1 hasta el 1.7. Cada audio, tras su numeración en el índice, lleva los siguientes datos:

1. Un código numérico escrito entre paréntesis, que indica el número que tiene asignado este tema en el Índice General del Romancero (IGR), en este caso el 0046; y después, el 01 indica que, en el Romancero General de Segovia, esta versión es la que aparece publicada en primer lugar. En este caso, nuestra primera versión, procedente de Cedillo de la Torre, hace el número 1 en ambos índices. 
 

2. Localidad a la que pertenece la versión.

3. Si es cantada o recitada

4. Nombre y edad de la persona o personas que nos la proporcionan.

Echando una rápida ojeada al índice de esta edición sonora podemos comprobar que en él se citan también aquellos temas que solo tienen versiones manuscritas (recogidas en los primeros tiempos de la recolección segoviana cuando no había medios mecánicos y se tomaban los datos al dictado). Se citan con la intención de que los dos índices sean iguales y así facilitar su consulta. Cuando vemos tantos temas sin versiones sonoras - sobre todo hacia el final del índice - podemos llegar a pensar que el tema había desaparecido de la tradición en el último cuarto del siglo XX, pero no tiene por qué ser así, sino que en muchos casos dependía de la preferencia de los colectores por un repertorio de carácter más puramente tradicional, lo que les llevaba a solicitar del informante unos temas más que otros. En efecto, la premura de tiempo  propia de las encuestas del Seminario Menéndez Pidal (en las que se pretendía cubrir grandes áreas de trabajo en pocos días); y el agotamiento de la capacidad memorística de los recitadores cuando son sometidos a un largo interrogatorio, impidieron, la mayor parte de las veces, hacer un repaso completo de todos los temas incluidos en el manual de encuesta que llevaban los lectores, por lo que aquellos temas menos apreciados, como los del romancero vulgar, se dejaron a menudo un poco de lado en los interrogatorios. En las encuestas más tardías, los colectores ya iban haciendo una preselección de temas y sus intereses iban guiados, obviamente, hacia el romancero tradicional antiguo. 

En la presente edición he querido tener en cuenta las siguientes pautas de edición:

Presentar una versión, lo más nítida posible, en cuanto a la letra, y la melodía (si la tenemos). Ha sido imposible neutralizar ciertas interferencias que oscurecen mucho los textos y hacen difícil su audición, como son los problemas de dicción de los informantes (la mayoría de avanzada edad), las intervenciones de los circunstantes, ruidos ajenos a la palabra y problemas en la grabación. A pesar de los trabajos técnicos previos de digitalización y limpieza de las cintas, algunas de ellas se encontraban ya en un estado muy precario que ha perjudicado la calidad de su edición.

Eliminar los largos silencios y las intervenciones de las personas presentes, que no tienen nada que ver con el canto o la recitación. Por el contrario, cuando estas intervenciones ayudan al informante y aportan contenido que le falta para completar su tema, se mantienen, y en el índice aparece el nombre de todos los participantes.

Recuperar los versos no registrados en el acto de la grabación debido a que la grabadora está en pausa y nuestro transmisor arranca inesperadamente con los versos que le vienen a la cabeza y no es conveniente interrumpirle. El encuestador suele pedir al final que repita esos versos perdidos para grabarlos y en la edición se hace un corta y pega. Otras veces el propio colector repite dichos versos y, si no los reproduce el informante después, pero se intuye que los acepta, los conservo en la edición del audio y no importa si proceden de otra voz allí presente.

Intentar no perder detalles de importancia para la comprensión del texto que e hayan dado en los diálogos mantenidos antes, durante, y después de la recitación o el canto. Siempre recorto esas partes para poder añadirlas antes, durante o al final de la intervención, según sea conveniente. Para eso hay que aceptar que el texto vaya editado con sus olvidos y confusiones ocasionales, y con las interferencias necesarias para que quede lo más parecido posible a aquel que el propio trasmisor habría podido subsanar si se le hubiera dado una segunda oportunidad, o la posibilidad de haber podido ensayar previamente su intervención en la grabación. Por contrapartida, los audios, sean de calidad, o no lo sean tanto, nos dan el tono, la voz, la melodía, el color, el gracejo… Todos estos son elementos de una enorme fuerza expresiva y evocadora. Un considerable valor añadido a la colección segoviana y a la riqueza de su tradición literaria y musical.  

Editar en los audios conversaciones en las que los transmisores aportan información sobre dónde y de quién aprendieron los romances y en qué circunstancias de la vida los cantaban: si iban ligados a trabajos, faenas del campo o del hogar, tradiciones festivas o religiosas, etc. A pesar den todo el cuidado puesto en las grabaciones para que no se pierda ninguna información, muchos de estos datos, al ser ajenos al momento del canto o de la recitación, solamente quedan registrados en los apuntes de campo.

Para ponernos en situación de las modificaciones que puede experimentar una grabación algo compleja, hemos de tener en cuenta que muchas versiones de esta colección son fruto del esfuerzo de, por ejemplo, varias vecinas que han sido abordadas cuando descansaban a la fresca, a la puerta de alguna casa. En principio la respuesta puede ser “…sí, claro, que sabíamos de esas cosas, pero ya no nos acordamos…” o bien, “eso lo sabían las personas mayores, pero todo eso se ha perdido y nadie lo canta ya…”. En ese momento, los encuestadores mencionan algún tema de los más conocidos y entonces ellas los van reconociendo y sacan por ahí algún verso. Una va retomando lo dicho por la anterior, y añade más. Van saliendo variantes, porque no todas se lo saben con las mismas palabras. Todo el grupo aporta generosamente lo que sabe, incluso acaban picándose entre sí discutiendo si se dice así o de la otra manera. El caso es proporcionar a esos forasteros recién llegados, un tema casi olvidado. Pues bien, la recuperación de esa versión colectiva para su edición en audio consiste en poner todos sus versos en orden, en un proceso de borrado y de cortar y pegar muy laborioso, con el que se alcanza la versión que el editor, conociendo bien la tradición segoviana, considera definitiva. Obviamente, en una grabación de estas características aparecen distintas voces, cambios de volumen (dependiendo de la distancia a la que esté la grabadora con respecto a los participantes), ruidos circunstanciales de coches y otros motores, animales próximos, personas que pasan y saludan, o preguntan por loque “se está celebrando allí”… Todos esos ruidos solapados ha sido imposible eliminarlos, y dan cuenta de lo dificultoso que puede llegar a ser un acto de encuesta y, por consiguiente, la reconstrucción de esa grabación en un audio perfectamente audible. Por otro lado, es emocionante sentir esa participación del grupo, la generosidad mostrada con esos forasteros “que vienen de la Universidad”, y ese deseo de que no se vayan con las manos vacías y que su pueblo, y ellos mismos, con sus nombres y apellidos sean reconocidos por los estamentos culturales.

Pero no todas las grabaciones revisten tanta complejidad. Muchos protagonistas, tanto hombres como mujeres (estas en número mucho más elevado), grandes conocedores de la transmisión oral y, en algunos casos, bien reconocidos y recomendados por sus propios vecinos recibían al equipo de colectores en el interior de sus casas para evitar interferencias externas. En ese ambiente, mucho más íntimo, recitaban o cantaban maravillosamente bien, de corrido, los temas que conocían e iban desgranando con toda tranquilidad todo su repertorio, pues bien sabían que tenían para rato. La edición sonora de esos temas no a revestido apenas complicación.

Para terminar esta presentación quiero agradecer a todos los que, a lo largo de este casi medio siglo, han participado, trabajado, y colaborado en la preservación de este valioso material:

A los artífices de ASOR (Archivo Sonoro del Romancero) del Seminario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid: profesores Diego Catalán, Jesús Antonio Cid, Beatriz Mariscal, Suzanne Petersen, Flor Salazar y Ana Valenciano, que hicieron de este proyecto una actividad cultural de alcance internacional a los cursos y a las encuestas de Segovia a profesores especializados en romancero hispánico procedentes de universidades de los más variados países y convocaron becas para la participación de estudiantes que se beneficiaran de todos los conocimientos aportados por tan variado elenco. Entre ese grupo de becarios tuve el privilegio de formar parte en 1982. Aquellos cursos y encuestas permanecen grabados en mi memoria, porque esa experiencia investigadora se transformaba, gracias a la ejemplaridad de su equipo directivo, en una experiencia humana enormemente enriquecedora y difícil de olvidar.

Al profesor Diego Catalán (depositario del legado romancístico de sus abuelos, Ramón Menéndez Pidal y María Goyri), director que fue del ASOR, promotor, supervisor, y guía indispensable del proyecto de recopilación y edición del Romancero General de Segovia. Mi agradecimiento infinito, a su memoria.

A todos los participantes en las duras jornadas de encuesta por tierras segovianas. Estoy segura de que también fue una experiencia inolvidable para todos los que participaron en ellas. Volver a escuchar las voces de mis compañeros en aquellas grabaciones para hacer esta edición sonora ha despertado en mí recuerdos extraordinarios.

A la Diputación Provincial de Segovia, que ha sido soporte económico de este proyecto desde sus inicios, y hasta el final. Sin su intervención, todos estos materiales escritos y orales que configuran el Romancero General de Segovia seguramente seguirán atesorados en los archivos de la Fundación Ramón Menéndez Pidal en Madrid y, en Segovia, posiblemente, no habría constancia de esta cuidada colección que enriquece extraordinariamente el patrimonio tradicional de toda la provincia.

Y dejo para el final a los verdaderos protagonistas: los transmisores de la tradición. Las segovianas y segovianos que se prestaron a colaborar con los equipos de encuesta, dándoles una calurosa acogida, ofreciéndoles su tiempo, paciencia, y todo su saber. Son sus voces, sus risas, sus dudas, sus esfuerzos, sus recitaciones y sus cantos las que recoge este archivo sonoro. Muchos de ellos eran de edad avanzada y ya no están entre nosotros, pero sí su memoria, porque nos dejaron un valioso legado que permanecerá para siempre.

Raquel Calvo Cantero